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  • Writer's pictureEnrique "Quique" Figueroa

37 Años

Navegando en Hobie para Los Juegos Centroamericanos y del Caribe desde el 1986.


Junio 1986. Para esta fecha en 1986 me estaba preparando para el Campeonato Mundial de Hobie 16, a celebrarse en la isla de Fiji durante el mes de agosto. Con 22 años de edad ya contaba con 2 Títulos Mundiales, 4 Títulos Nacionales de Estados Unidos, 3er lugar en el Mundial de Hobie 16 de 1980, varios títulos Nacionales de PR. Incluso era uno de los favoritos para ganar este mundial en el Océano Pacifico.


Pero antes del mundial, surge la posibilidad de participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santiago, República Dominicana. Juegos que se celebran cada 4 años y que por primera vez se incluiría la categoría de Hobie 16 en la modalidad de vela. La verdad es que no conocía mucho de los Juegos, aparte de lo que ponían en la televisión local de esa época, que definitivamente no era vela (que mucho NO ha cambiado nada).


Esta sería una gran oportunidad de compartir con mis amigos de la vela de todas las otras categorías que competirían y de, por primera vez, formar parte de un equipo nacional. Sin muchas expectativas pero con mucho ánimo, partimos en el Ferry con los botes, tablas, etc. Lo menos que me imaginaría es que este “pequeño” evento deportivo cambiaría el curso de mi carrera deportiva. El resultado en estos Juegos Regionales me catapultó hacia la primera campaña olímpica a Corea 1988.


En 1990 no incluye al Hobie 16 en los Juegos Centroamericanos y pensé qué 1986 fue debut y despedida para el Hobie. Pero por ahí venía Ponce ‘93 y los Hobies estarían en el programa de vela para esos Juegos.


Los próximos Juegos serían en Maracaibo, Venezuela en 1998 y ya el Hobie 16 estaba firmemente integrado en las categorías de vela. Para estos Juegos me acompañaría un gran pequeño hombre de 13 años de edad convirtiéndose así en el medallista de oro más joven de toda la delegación de PR. ¿Por qué tan joven? Porque el Hobie 16 tiene unas restricciones del peso combinado de la tripulación que sería imposible, en mi caso, lograrlo con alguien mayor de 120 lbs.


El Salvador 2002 fue el próximo encuentro. Por falta de facilidades y equipo (que mucho NO ha cambiado nada), la porción de vela fue celebrada en la subsede de Valle de Bravo, México. Esta sería la primera vez que la categoría Hobie 16 competiría en un lago.


Cartagena 2006, Colombia el Hobie sigue activo.


Mayagüez 2010 volvemos a casa y esta vez con otro gran pequeño hombre de 12 años de edad, una vez más convirtiéndose en el medallista de oro más joven de toda la delegación de PR.


Veracruz 2014, México y Barranquillas 2018, Colombia. En ambos eventos participé con una mujer como tripulante según lo estipulado en el programa olímpico de 2016 aunque la modalidad de Hobie 16 se consideraba abierto.


Y llegamos al 2023. Por primera vez el Hobie 16 competiría en los Juegos Centroamericanos y del Caribe como modalidad mixta en el deporte de vela. Y qué mejor manera de celebrar este acontecimiento que invitando a una de mis estudiantes de la Escuela Deportiva de Vela de Carolina a acompañarme en esta edición. Un reto en cualquier disciplina competir a tan alto nivel con tan poca experiencia. ¡Reto aceptado! No sólo aceptado sino ejecutado con la mejor disposición y entusiasmo. Siempre tratando de mejorar y de hacer mejor su trabajo cada día. Siempre he dicho que se aprende al enseñar y esta vez no fue una excepción.


Durante los meses previos a los Juegos pude observar el silencioso desarrollo de una nueva atleta de vela. Ver que con lo tímida y callada que es (“Calladito te ves más bonito” decía mi mamá) tenía más valentía que la mayoría de sus compañeros, nunca se quejó (aunque saliera volando de vez en cuando), nunca abandonó un reto y siempre dio el máximo por el equipo.


El éxito para mí es ver la sonrisa de los niñ@s cuando son uno con el viento y el mar. Cuando experimentes eso, habrás ganado. Si logro que al menos uno tenga las experiencias que el mar me ha dado, lo habré logrado.


Uno no se retira de la vela. La vela no es un pasatiempo, es un estilo de vida. Uno que te hace apreciar las pequeñas cosas de la vida, a apreciar y conservar el medio ambiente (la Cancha). Por más de 45 años he disfrutado de los diferentes océanos y mares alrededor del mundo. Muchos mares me han cautivado y los llevaré en el corazón hasta el final pero ninguno como los de La isla del Encanto.



Le debo tanto al mar…me apena ver su deterioro y falta de protección por parte de la población. Siendo una isla es imperativo proteger sus costas, sus hábitats y sus habitantes. Hay que dejarlo mejor que como lo encontramos. Difícil pero no imposible, así que hay que tratar.




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